Konstantin Buteyko: vida y obra

Sus primeros años

Konstantin Buteyko nació en el año 1923 en una granja en las afueras de Kiev, Ucrania. Desde muy pequeño, su increíble curiosidad y ansias de saber lo llevó a analizar y a indagar sobre todo lo que tenía a su alrededor. Desde elementos de la naturaleza como plantas y animales hasta objetos sin vida como juguetes y autos, todo era una oportunidad de aprendizaje para él.

Ya en su adolescencia, Buteyko se convirtió en un gran mecánico y a raíz de esto fue reclutado por el ejército soviético para unirse a sus líneas durante cuatro años en la Segunda Guerra Mundial, donde su principal función era el arreglo de coches, armas y todo lo que sea mecánico.

Pero, como él mismo dijera: «Cuando terminó la guerra, decidí empezar a investigar la máquina más compleja, el hombre. Pensaba que si aprendía cómo funcionaba sería capaz de diagnosticar sus enfermedades de una forma tan simple como había diagnosticado trastornos en máquinas.».

En el año 1946, Buteyko comenzó sus estudios de medicina en Rusia en 1946 en el Primer Instituto Médico de Moscú y partir de ahí surge la historia que lo llevó a ser reconocido a nivel mundial por sus descubrimientos en el ámbito de la respiración.

El origen de su investigación

Uno de sus trabajos dentro de la carrera de medicina implicó el control de la respiración de pacientes con enfermedades terminales antes de la muerte. Luego del análisis y la observación de numerosos pacientes y al registro de los patrones de respiración, fue capaz de predecir con exactitud, a menudo hasta el minuto, la hora de la muerte de cada paciente. La respiración de cada paciente aumentó a medida que su condición se deterioró y cuando se acercaban a la muerte.

Durante su estadía en la Universidad, Konstantin Buteyko fue diagnosticado con hipertensión maligna y se le pronosticaron 12 meses de vida. Tanto fue así, que a los veintinueve años, su presión arterial sistólica se había disparado a doscientos doce. Su afán de investigación y la necesidad de revertir sus dolencias, lo llevaron a investigar en profundidad la enfermedad diagnosticada y, luego de algún tiempo, en 1952 empezó a interpelarse si lo que causaba su afección era su respiración profunda. Distintas pruebas y experimentos ralentizando su frecuencia respiratoria lo llevaron a resultados alentadores. Esto lo motivó para intentar hallar evidencia científica sobre la respiración y la causa de enfermedades.

A petición de la Academia de Ciencias Médicas de la URSS, Buteyko abandonó los hospitales de Moscú (donde llevaba a cabo su residencia en medicina) y se trasladó a la ciudad de Akademgorodok. Comenzó a buscar evidencia en bibliografía que respaldaran sus hipótesis y halló investigaciones que lo avalaban, como las realizadas por Bohr y Henderson, que se apoyaban en la creencia de que aumentar el dióxido de carbono en el organismo respirando menos podía, no solo mantenernos sanos y en forma, sino que también podía curarnos.

El siguiente paso para Buteyko fue poner manos a la obra y empezar a realizar sus propios experimentos e investigaciones. Para ello , junto a 200 investigadores y ayudantes a sus órdenes crearon un laboratorio en donde estudiaron a miles de pacientes, enfermos y sanos y de todas las edades. Luego de exhaustivos análisis verificaron que los pacientes con asma, hipertensión y otras dolencias respiraban todos igual: demasiado. Algunos respiraban por la boca, otros respiraban de una manera muy acelerada y todos mostraban los mismos parámetros: tenían mucho oxígeno en la sangre, pero mucho menos dióxido de carbono (cerca de un 4 %), y aspiraban quince litros o más de aire por minuto. A diferencia de los pacientes enfermos, los pacientes sanos tenían un promedio de 10 respiraciones por minuto, con lo cual tomaban un total de entre cinco y seis litros de aire, y tenían en torno a un 50 % más de dióxido de carbono en el aire que expulsaban.

Konstantin Buteyko
El laboratorio de Buteyko.

Su obra

Con toda la información recabada y las pruebas realizadas, Buteyko desarrolló un protocolo basado en los hábitos respiratorios de los pacientes más sanos que luego denominaría Eliminación Voluntaria de la Respiración Profunda. Ideó un programa para medir la respiración y también un método de reacondicionamiento de la respiración de los pacientes a niveles normales, cuyas principales características eran:

  • Pasar de respiración bucal a respiración nasal.
  • Relajar el diafragma hasta sentir falta de aire.
  • Realizar pequeños cambios al estilo de vida para complementar el tratamiento.

En los siguientes años, más de mil pacientes con asma y otras enfermedades, se habían recuperado de sus condiciones con el uso de sus métodos. Sin embargo, el método Buteyko generaba escepticismo en las esferas gubernamentales ya que no contaba con ensayos científicos. A raíz de esto, en el año 1968 el ministro de Salud Académico Petrovsky prometió apoyar el método Buteyko en el caso que este consiguiera una tasa de éxito en el ochenta por ciento de los pacientes. Se estudiaron a cuarenta y seis pacientes (casos graves que no eran tratables mediante la gestión de salud convencional), de los cuales el cien por ciento se curó. Sin embargo, se dice que resultados falsificados llegaron a manos del ministro de salud, lo que conllevaría al cierre del laboratorio de Buteyko.

Luego de varios años de lucha por reconocimiento y aceptación, en 1980, en una investigación dirigida por el Comité del Ministerio soviético de Ciencia y Tecnología, el método de respiración Buteyko fue reconocido oficialmente con un éxito del ciento por ciento. En 1983, el Comité URSS de Invenciones y Descubrimientos reconoció formalmente los descubrimientos de Buteyko y emitió la patente titulada «El método de tratamiento de la hipocapnia».

En la actualidad, la terapia de Buteyko es enseñada en centros médicos de las principales ciudades de Rusia. Existen más de cincuenta publicaciones científicas que detallan la relación entre la respiración y dióxido de carbono y al menos cinco trabajos de doctorado sobre el tema. La base del método de respiración Buteyko forma parte del plan de estudios de medicina en muchas universidades.

Konstantin Buteyko murió a la edad de 80 años en el año 2003 pero su obra permanecerá por muchísimo tiempo más.

Konstantin Buteyko
Konstantin Buteyko.
Fuentes:
  • James Nestor. Respira. Editorial Planeta. ISBN: 9789563608816. 2021.
  • Spanish Translation - Buteyko Clinic. https://buteykoclinic.com/spanish-translation/



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